30.7.08

La Primera Crisis De La Globalización

El mundo no vivía una turbulencia económica como la actual desde hace 15 años.

Los problemas se hicieron evidentes exactamente un año atrás, cuando explotó la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos. Pero la crisis venía incubándose desde antes.
El relajamiento de las condiciones para acceder a los créditos, dirigido a impulsar la economía estadounidense tras los atentados del 11 de septiembre del 2001, se sumó a un aumento de la demanda que no ha podido ser atendido por la oferta, a la ausencia de controles para complicados instrumentos que favorecen la especulación y hasta a los extraordinarios costos de la guerra en Irak (50.000 millones de dólares trimestrales).
El resultado es una especie de coctel molotov que se traduce en inflación, menor crecimiento, caída del consumo y mayor desempleo.
Todo esto, a escala planetaria y en medio de una disparada del precio internacional del petróleo, que en el último año se duplicó.
La devaluación del dólar y la consecuente supremacía del euro en el comercio internacional marcan una agenda dentro de la cual las economías emergentes, encabezadas por China e India, parecen ser las que mejor aguantan la coyuntura.
Frente a tantos frentes de batalla que se han abierto, los economistas coinciden en que la inflación es el más delicado. Incluso más que la desaceleración, dado que afecta con mayor intensidad a las economías más pobres y es difícil de solucionar.
Así se lo dijo a EL TIEMPO José Juan Ruiz, economista jefe y director de estrategia y análisis para América del grupo español Santander. De 150 países sobre los que su organización hace seguimiento, ya hay 85 con inflaciones de dos dígitos durante los 12 últimos meses. Por ética y por seguridad de las democracias, sostiene el analista, no se puede permitir que avance esta racha de precios altos.
Al respecto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) señala que la inflación mundial cerrará el 2008 sobre 4,7 por ciento, cifra que no se veía desde hace 8 años, mientras el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) estará sobre 2,5 por ciento, 1,2 puntos porcentuales por debajo de lo registrado el año pasado.
Lo que más ha subido son los alimentos. En los últimos dos años, varios de los cereales de la canasta familiar (arroz, maíz, trigo y soya) han presentado alzas de más del 110 por ciento.
Países desarrollados, como España y Alemania, tienen serias preocupaciones porque la inflación ha llegado a niveles récord (respecto del último lustro), con 3 y 4,7 por ciento anuales, respectivamente.
En Estados Unidos es peor. A junio, también en términos anuales, el índice de precios había subido 5 por ciento, una cifra no registrada en 17 años. Y las economías emergentes no están blindadas: China arrastra una escalada de precios que está por encima del 8 por ciento.
Para los analistas, es necesario tomar medidas efectivas y urgentes con el fin de corregir los desequilibrios, pues de lo contrario la rápida desaceleración actual se convertirá en menos de dos años en una recesión, es decir una caída neta del crecimiento.
Sin embargo, hay que tener cuidado con el remedio que se utilizará contra los altos precios, pues la fórmula más recurrente, subir las tasas de interés, puede empeorar la situación si se equivoca la dosis, pues constriñe el crédito y el consumo.
Por eso, el subdirector del FMI, John Lipsky, dijo hace pocos días que los gobiernos y los organismos reguladores necesitan impulsar medidas "decisivas" e "innovadoras" si quieren mantener la estabilidad.
La idea del famoso economista Jeffrey Sachs, consejero del secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, es, por lo menos, polémica: una reducción "significativa" de los programas de biocombustibles de la Unión Europea y, sobre todo, de Estados Unidos, donde el 30 por ciento del maíz cultivado se usa para ese fin.
Esa, dice el director del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia (Estados Unidos), sería una buena manera de luchar contra la escasez actual y de hacer que los precios bajen.
Pero mientras llegan las medidas novedosas que reclama el Fondo Monetario Internacional seguirá aumentando el desempleo en el mundo desarrollado, así como la aversión al riesgo, las pérdidas financieras y la temida inflación.
Así lo cree Juan Pablo Fuentes, economista de la firma calificadora Moody's en Nueva York.
Ante esa perspectiva, la esperanza es que el debilitamiento de la demanda mundial haga caer los precios de los productos básicos. Sin embargo, eso afectaría el crecimiento de regiones en desarrollo como Latinoamérica, proveedoras de estas mercancías.
Algunos incluso plantean la necesidad de recuperar teorías que hace décadas se creían exageradas, relacionadas con limitar el desarrollo.
Las más conocidas son las del informe Los límites del crecimiento, realizado por el Instituto Tecnológico de Massachussets en 1972, poco antes de la primera crisis de suministro de petróleo.
Su eje es que el planeta no permite un crecimiento económico continuo, por limitaciones de dos tipos: ambientales y de recursos naturales. En respuesta, los autores propusieron el "crecimiento cero" o "estado estacionario": detener el crecimiento exponencial de la economía y de la población.
Una posición menos dramática y más cercana a lo que cualquier persona puede hacer es la que consigna Amartya Sen, premio Nobel de Economía, en su reciente obra Primero la gente.
Según él, reflexionar sobre las tendencias del consumo y cambiar el estilo de vida, sobre todo en los países más desarrollados, podría bastar.
La economía colombiana no es inmune.
Las noticias que llegan cada día de E.U. evidencian que la situación es más crítica y será más larga de lo que se esperaba, lo que incide en la desaceleración mundial.
El aumento de precios es generalizado. Una muestra más de la interconexión económica, dice el ex ministro Juan Camilo Restrepo, que golpea al país por el flanco de la importación de alimentos.
Los datos del primer trimestre ya mostraban la desaceleración de la economía colombiana: creció menos de la mitad que en el mismo periodo del 2007. Y el presidente Uribe reconoció en su discurso del 20 de julio que hay dificultades con la revaluación, la inflación, el entorno mundial y las exportaciones.
"En el primer trimestre, según el Dane, lo que más crece son las exportaciones (15 por ciento), junto con la inversión (10,3) y la demanda.
Si el consumo en E.U. se afecta, nos pega por el lado de las exportaciones", explica Mauricio Reina, investigador de Fedesarrollo. Cabe anotar que aunque las ventas a esa nación crecieron 52,8 por ciento en valor entre enero y mayo, las toneladas despachadas cayeron en 2 por ciento.
El impacto de E.U. sobe el PIB El Banco de la República calcula que el impacto directo de una recesión de la economía estadounidense sería nulo, pero sí incidiría en el país en la medida que Venezuela y Ecuador se vean afectados.
En el supuesto de que E.U. no crezca, la devaluación del dólar sea de 8 por ciento real y las importaciones de ese país bajen 7 por ciento, el crecimiento de la economía colombiana se vería impactado en 0,4 puntos porcentuales, proyecta el Emisor.
Pero si la situación de la nación norteamericana afecta la demanda en Venezuela y la zona euro, por ejemplo, las exportaciones colombianas a esas regiones disminuirían. Así las cosas, dice el estudio, el impacto total sobre el Producto Interno Bruto (PIB) colombiano estaría entre 0,42 y 0,7 puntos porcentuales.
En ese sentido, el ex ministro Restrepo y Reina coinciden en que este año el crecimiento de la economía nacional va a estar más cerca del 4 que del 5 por ciento.
El panorama está tan nublado que el viernes el Banco de la República volvió a reducir su proyección de crecimiento del PIB, de un rango de entre 4 y 6 por ciento –con un punto medio del 5 por ciento– a uno entre 3,3 y 5,3 por ciento, con un punto medio del 4,3 por ciento.
MÁS PRESIONES INFLACIONARIAS.
Las presiones inflacionarias serán ahora más grandes, tanto en alimentos como en combustibles, y los analistas advierten que Colombia no será la excepción.
Muy pocos creen que la meta de inflación del 4 por ciento se cumplirá.
La mayoría espera que esté mucho más arriba, y el Dane señala que la inflación anual ya va en 7,18 por ciento.
En este materia, el Gobierno es más optimista y pone sus esperanzas en que el inicio del período de cosechas haga ceder los precios de los alimentos y –en consecuencia– los niveles de inflación en este segundo semestre.

"El presidente Uribe ha hecho todo lo que le hemos pedido que haga y más". Bush

Red Colombiana de Acción Frente al Libre Comercio, Recalca
Bogotá, 23 de Julio de 2008

Esto dijo Bush en la insólita celebración del 20 de julio que se hizo en la Casa Blanca, en una ceremonia que no se acostumbra hacer para ningún país extranjero. El acto ratificó la identidad ideológica entre Uribe y Bush y por enésima vez se llamó al Congreso estadounidense a ratificar el TLC con Colombia. El apoyo, a quien calificó como "nuestro buen amigo", deja a Uribe nuevamente con el dudoso honor de ser el ¡único aliado incondicional que les queda a los republicanos en el mundo!

Los argumentos para seguir insistiendo en el TLC son cada vez más simplistas pero, al mismo tiempo, francos: que este tratado beneficia ampliamente a Estados Unidos.
En efecto, a pesar de que en Colombia los funcionarios gubernamentales continúan haciendo esfuerzos para convencer a incautos de que el TLC va a generar empleos y crecimiento, en EEUU los discursos oficiales insisten en que este Tratado "le daría mayor solidez a la economía" del Norte, y que "el hecho de que no hayamos aprobado el tratado de libre comercio está perjudicando a nuestras empresas que quieren vender sus productos en Colombia", según lo afirmó el presidente Bush durante el acto. "La aprobación de este acuerdo ayudará a estas pequeñas empresas y medianas empresas a crecer y generar empleos altamente remunerados", en Estados Unidos. Gracias al ATPDEA "hoy, casi todas las exportaciones de Colombia ingresan a Estados Unidos libres de impuestos (…) Ahora el Congreso debe crear condiciones equitativas… debe darles a los trabajadores y agricultores estadounidenses el mismo acceso a los mercados colombianos. Y la manera de hacerlo es con la aprobación del tratado de libre comercio. (Aplausos.)", entre ellos los aplausos de los preferidos de la Casa Blanca, los estadounidenses Luis Alberto Moreno y Carolina Barco.
Hay una ofensiva republicana por la aprobación del tratado. En este sentido se pronunció el alcalde republicano de Nueva York, el candidato McCain y el subsecretario de agricultura, quien acaba de visitar el país.
Con estos apoyos, en medio de una reñida campaña en la cual los republicanos aparecen en desventaja y Bush está desacreditado, lo único que logran es exhibir a Uribe y a Colombia como uno de los pocos botines de guerra en la cruzada solitaria que ha aislado a Estados Unidos de todo el mundo. Uribe por su parte, preso de su obsecuencia ante el mandatario 'gringo', lo único que puede hacer es agradecer, seguir el guión trazado por la Casa Blanca y encomendarse a la providencia para que en la primera potencia del mundo sigan mandando los sectores más retardatarios del planeta.
Las dificultades del TLC con la ofensiva republicana y las vacilaciones demócratas, deben ser aprovechadas por el pueblo colombiano para reanudar su lucha en contra de este ignominioso tratado.

Los nada que ver

Lo increíble es que ante esta evidencia, el gobierno, en vez de buscar fórmulas para depurar la política, busque quitarle atribuciones a la justicia.

Por Daniel Coronell
Fecha: 07/26/2008
Tomado de: www.semana.com

La captura del senador Carlos García Orjuela, presidente del Partido de La U -el partido del Presidente- sirve para recordar que la para-política está viva y que los principales aliados del gobierno están involucrados. La enorme mayoría de los políticos presos o investigados hace parte de la bancada de gobierno. El recuento de algunos implicados muestra claramente la cercanía que han tenido con el Ejecutivo.

Mario Uribe Escobar: Es primo del Presidente de la República y fundó con él el llamado "Sector Democrático" del liberalismo en Antioquia. Ha tenido negocios Álvaro Uribe y con otros miembros de su familia. Fueron socios comerciales en una compañía llamada Soga Limitada, cuyo objeto era la compra y la venta de tierras. Uno de los integrantes de la lista al Senado de Mario Uribe en el año 2002 fue José Obdulio Gaviria, actual asesor presidencial.

Rubén Darío Quintero Villada: Fue secretario privado del gobernador de Antioquia Álvaro Uribe Vélez. Las investigaciones de la Corte Suprema de Justicia señalan presuntos nexos suyos con Freddy Rendón, alias el 'Alemán', jefe paramilitar de Urabá, región en la que Quintero obtuvo una alta votación para Senado.

Miguel de La Espriella: Amigo personal, compadre del Presidente de la República y, como él, propietario de fincas en el departamento de Córdoba. El año pasado hizo una revelación que pasó prácticamente inadvertida: En el año 2002 invitó al candidato Álvaro Uribe a reunirse con el paramilitar Salvatore Mancuso. Uribe declinó la invitación, pero De la Espriella continuó -sin problemas- como impulsor de la campaña presidencial y posteriormente como miembro de la bancada de gobierno. Fue condenado después de aceptar los cargos por sus nexos con los paramilitares.

Álvaro García Romero: Fue promotor en Sucre del llamado referendo "contra la corrupción y la politiquería". Además de sus presuntos vínculos con los paramilitares, la justicia lo investiga por su supuesta participación en el asesinato de una testigo electoral que se habría opuesto a sus maniobras y por el papel que habría tenido en la masacre de Macayepo, donde 15 campesinos fueron asesinados a piedra y garrote por paramilitares que querían ahorrar munición.

Jorge Noguera: Coordinador en Magdalena de la primera campaña presidencial de Álvaro Uribe. Fue nombrado director del DAS, de donde salió en medio de denuncias por corrupción en la entidad. No obstante, el Presidente lo nombró Cónsul de Colombia en Milán. Fue detenido por presuntos nexos con los paramilitares que penetraron la central de inteligencia colombiana. Hace un tiempo salió de la cárcel por errores de procedimiento del Fiscal General. Errores que parecen persistir.

Álvaro Araújo Castro: Ingresó al uribismo por la misma época en la que su hermana María Consuelo fue nombrada Ministra de Relaciones Exteriores. Es investigado por el apoyo electoral que presuntamente recibió del jefe paramilitar 'Jorge 40' y por su supuesta participación en el secuestro de un contradictor político. Su padre, señalado por los mismos hechos, sigue prófugo. Muchos en Valledupar aseguran que Araújo papá está en Venezuela.

Ciro Ramírez Pinzón: Fue el primer congresista que promovió la reelección del presidente Uribe. A su iniciativa pronto se sumaron Mario Uribe y William Vélez, aliados históricos del mandatario. Ramírez sigue manejando importantes cuotas en la rama judicial y en el Inpec. Existen grabaciones que prueban su relación con un presunto narcotraficante apodado 'Mi Sangre', hombre de confianza de 'Don Berna'.

La lista de allegados al gobierno encartados judicialmente podría seguir: Rocío Arias, Eleonora Pineda, Luis Humberto Gómez Gallo, Dieb Maloof y un larguísimo etcétera.

Lo increíble es que ante esta evidencia, el gobierno -en lugar de buscar fórmulas para depurar la política- esté buscando la manera de quitarle atribuciones a la justicia.

Un crimen cultural

La política agraria del ministro Arias consiste en que Colombia no produzca alimentos, sino que los importe.

Por Antonio Caballero
Fecha: 07/26/2008 -1369

El ministro Andrés Felipe Arias parece empeñado en destruir el sector a su cargo, que es el agro colombiano. Lo de Carimagua fue un ejemplo elocuente: se empeñó en no entregar las tierras a los desplazados del campo, como lo disponía la ley, dándoselas en cambio a unos agroempresarios amigos con respaldo financiero. Cuando se alzó el escándalo, se las pasó a la semiprivatizada Ecopetrol para que, con mano de obra de desplazados, produzca agrocombustibles. Los cuales, según Arias, se exportarán, y generarán las divisas necesarias para importar los alimentos que ya no se producen aquí.

Para el ministro, en el campo colombiano sobra gente, y falta gran capital para la agroindustria. Así lo acaba de reiterar con un par de decretos de índole, según él, sanitaria, que prohíben la venta de leche cruda, los mataderos municipales y los trapiches paneleros. Varios cientos de miles de pequeños productores de panela, de matarifes y carniceros en los pueblos, de ganaderos dueños de hatos lecheros no tecnificados, de fabricantes y vendedores de pandeyucas y de quesillos en las carreteras, se quedarán de un tajo sin medios de subsistencia. Con ello se dará paso a las grandes pasteurizadoras, a los mataderos industriales y a los ingenios azucareros monopólicos. Y, sobre todo, a la importación. ¿Qué pasará con esas nuevas legiones de desempleados? Problema suyo. Irán a los semáforos. O a aumentar el pie de fuerza del Ejército y la Policía, que en tales circunstancias irán siendo más y más necesarios. Tal incremento del pie de fuerza se pagará con las divisas generadas por... etcétera.

Ya el senador Jorge Enrique Robledo hizo trizas al ministro Arias en un debate en el Senado, señalando las consecuencias catastróficas de su política con tal contundencia que hasta las mayorías uribistas de la Comisión Quinta (la de asuntos agropecuarios) pidieron el retiro de los decretos, falazmente justificados en motivos de salubridad pública. En un país en el que el 90 por ciento de las poblaciones carece de agua potable no se pueden cumplir las normas sanitarias que fijan los decretos del ministro, que, como observa Robledo, no se ciñen a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sino a las exigencias de la organización Mundial del Comercio, que inspiran los compromisos con el TLC firmado con los Estados unidos.

No voy a repetir aquí los argumentos sociales y económicos de Robledo. Me voy a referir al aspecto de crimen cultural de la política del ministro. Porque la cultura, para empezar, son las cosas de comer. El hombre es lo que come.

No sé qué coma el ministro. A juzgar por su aspecto rosadito de bebé para anuncios de pañales higiénicos se diría alimentado exclusivamente con yogur merengado al perfume de frambuesa. Pero a lo mejor come también, digamos, platos típicos de su tierra antioqueña: esos mismos que acaba de condenar a muerte con sus decretazos contra los mataderos de pueblo, los trapiches paneleros y los pequeños lecheros de crudo. Ni los chorizos y las morcillas, ni el chicharrón, ni la pezuña se pueden importar debidamente pasteurizados, homogenizados, refrigerados, esterilizados, bien empacados en plástico o envasados en lata, por muchas divisas procedentes de la exportación de biocombustibles que se tengan (y aun suponiendo que tales divisas no se inviertan más bien en condominios en Miami, como ha solido suceder con otras agroindustrias de exportación). Y tampoco se pueden importar el suero costeño ni las empanadas caucanas de pipián, ni el friche guajiro, ni las melcochas y los alfandoques boyacenses, ni los quesos campesinos de medio país, ni las brevas con arequipe de Bogotá, ni los champús de lulo del Valle. Ni las hormigas culonas santandereanas: no serán producidas en un trapiche de bueyes ni ordeñadas de una vaca blanca orejinegra, pero se crían nada menos que en el cementerio de Bucaramanga: así que hábleme usted de normas sanitarias y de higiene impuestas por la OMC. Es toda la comida tradicional colombiana la que Arias acaba de prohibir.

Todo eso será sustituido por alimentos de importación. Que a su vez ya no serán distribuidos en las tradicionales plazas de mercado, donde las cosas se venden crudas y sin fecha de vencimiento, sino en supermercados de grandes superficies (cada cual con su sitio de Internet destinado a llenar la plantilla única de salud del ministerio de Protección social) de cadenas multinacionales.

En eso consiste la política agraria del ministro Arias: en que Colombia no produzca alimentos, sino que los importe. Lo único que quedará en el campo colombiano, además de la palma africana para biocombustibles de los amigos del ministro, serán los cultivos de coca; los únicos que han aumentado en productividad y en extensión bajo este gobierno, y también los únicos que a pesar de que son tratados únicamente con glifosfato, no encuentran barreras fitosanitarias para la exportación.

LA CULPA ES DE LOS GATOS, LA VACA, LA PAPA Y LOS CAFICULTORE


Aurelio Suárez Montoya,

La Tarde, Pereira, 29 de julio de 2008.


El 15 de febrero de 2008, un gato mordió a siete niños del Colegio Instituto Técnico en Santander de Quilichao. Casi mes y medio después mostraron síntomas de infección de peste de rabia y dos de ellos murieron. Se trata de una enfermedad que originó millones de muertos en la Edad Media, causada por una bacteria que ataca a roedores y pulgas (Vélez, 2008).
Su propagación tiene que ver con condiciones de higiene y su prevención se funda en la vacunación contra los animales domésticos (gatos o perros) que son vectores de transmisión a los humanos; por tanto, su aparición tiene que ver con planes y programas básicos de salud pública de prevención y promoción. La ley 100 los relegó y, si a eso se suman las deterioradas condiciones de vida de millones de colombianos, el resultado es lo acaecido en Santander de Quilichao. Al final se reportó el exterminio de decenas de felinos, allí y en el Valle del Cauca; la población llegó a una conclusión: la culpa era de los gatos y de unos cuantos perros.
Algo igual pasa con los decretos que prohíben el comercio de leche cruda y de leche cruda enfriada para el consumo humano. Desde el año 2006 el ministerio de Protección Social decidió que a través de tales disposiciones se eliminan como por encanto los patógenos que pudiera contener el líquido sin hervir, cree que esas normas técnicas reemplazan las campañas sanitarias -desde el potero a la mesa- que deben acompañar la salubridad de éste y de cualquier otro alimento y que basta con prescribir estrambóticos requisitos y arruinar a quienes no puedan cumplirlos. No importa que en todo el departamento del Caquetá, donde hay más de un millón doscientas mil reses, solamente exista un técnico pecuario del ICA y que esto se repita en todas las regiones. El ministro de Agricultura, a su vez, complementa el diagnóstico oficial, “Estamos trabajando para que los agroindustriales puedan absorber más producto y, a su vez, sea menor la cantidad que entre por los canales informales (cruderos)”. Así, excluyendo a los más débiles, se resuelven los problemas del sector lácteo. La culpa es de algunas vacas.
La papa es el alimento cuyo precio ha subido más. Entre enero y junio ha alzado por encima del 150%. Se le acusa de ser responsable de la inflación. El ministro de Agricultura, como no puede exterminarla como a los gatos ni excluirla por decreto, recomienda “castigarla”, sustituyéndola por otros géneros que, si bien también han subido de precio, no se han “portado tan mal” con los consumidores como la yuca, el ñame y la arracacha. No cabe aquí el mandato constitucional del artículo 65, la obligación de “brindar debida protección a la producción de alimentos”, Arias tiene una disposición mejor: alimento que suba de precio, no se echa a la olla.
Los caficultores sufren graves quebrantos de rentabilidad en sus cultivos. Los costos suben y los precios internos de compra del grano caen. Estos últimos como resultado de la política económica que propicia la revaluación del peso y los primeros por la inflación mundial jalada por la especulación con el petróleo y su incidencia en insumos y fletes. Cuando reclaman apoyo del gobierno no faltan los neoliberales que les gritan: ¡Pechugones! Se trata de 550.000 familias, con menos de 5 hectáreas, “colgadas” en las laderas de las cordilleras, que con su esfuerzo producen exportaciones que en los últimos años han valido más de 1.200 millones de dólares pero que han recibido subvenciones mucho menores que las otorgadas a los pocos centenares de floristas y bananeros. No importa que sean el 30% del empleo rural, ni que esta coyuntura no la puedan salvar ni con reducción de costos ni con aumentos en la productividad, lo que han hecho en otras crisis. Hasta ahora el gobierno mira cómo se “incendia Roma”.
Lo más grave es que la opinión se acostumbró al estilo oficial de echarles la culpa a los particulares, especialmente a los más pobres, por las secuelas nacidas en la ausencia de políticas públicas para la sanidad, para la seguridad alimentaria y aun para la producción campesina. Éstas brillan por su ausencia mientras el empeño se pone en cómo transmitir confianza- inversionista a las multinacionales y al capital extranjero con rebajas y exenciones de impuestos, que algunos aforan en cinco billones de pesos anuales, con zonas francas y contratos de “seguridad jurídica, que por 20 años les mantienen las normas legales sin alteración. Son dos países: uno, donde están los “culpables”, y otro, el de los grandes capitales, el que “aporta los grandes beneficios”. Es una lógica que suple la falta de la acción estatal responsabilizando a los animales, a los frutos y a la población más débil de los males que padece la Nación y sembrando, a contramano, la idea de que la salvación son los grandes empresarios; para ellos está el “corazón grande” y para el resto “la mano firme”.

26.7.08

El maquillaje del “desarrollo” en Sincelejo

Luis Ángel Acevedo Lopera
Despepitador
Sincelejo, julio 26 de 2008

Escribo esta columna después de recorrer algunas calles del municipio, pues es el pueblo más grande de sucre que mantiene el rango de capital pero rasgos de pueblo. Lo común para todos son las motos, ese medio de transportes que los sincelejanos hemos aceptado y cada vez se radicaliza en lo mas profundo de este costumbrismo sabanero y fue el común denomidor del corto recorrido. Y un hecho que me admiró fue la escasez de trancones en el pueblo que más motos tiene en Colombia según su demografía. Quien llegue a visitarlo después de 8 años, tiempo en que comenzó a surgir el mototaxismo, no encontrara nada de desarrollo. Y desarrollo no son las cadenas de mercado que se han asentado en los últimos tiempos, a lo mejor un maquillaje de costo accesible .
En esta ultima década se a creado un tejido cultural de aceptar como progreso innovaciones de mercado que antes no existían. En ese sentido no podemos esperar que las bases semiurbanas de Sincelejo estén acercándose a un mayor desarrollo urbano. Da curiosidad el sistema de policías de cartón que rodean el centro de la ciudad, creo que son únicos en Colombia . ¿Será esto muestra de desarrollo? Si entendemos progreso con la idea de ir al avance siempre del desarrollo político, económico, social y cultural. ¿Son las motostaxis otra muestra de desarrollo?. Cuando en otras ciudades se habla de metros, aca del colectivo o microbusetas se pasa a las motos ¡que desarrollo Sincelejo¡. Aun que esto no niega que sea un pueblo renovado físicamente por donde se puede caminar con poco de tranquilidad se puede percibir la arquitectura tradicional.
El sistema distributivo que debe tener la tributación no se ve en obras que realmente beneficien a la comunidad. En esa lógica se ha descuidado a los sectores populares. Ya no se construyen parques y hace mucho mas no se construye una biblioteca y de megacolegios públicos no se habla. Si algo fue fundamental en el desarrollo que indudablemente tuvo Bogota en la alcaldía de Luís Garzón, fue profundizar la conciencia colectiva de la necesidad de cerrar la brecha social y la decisión política de focalizar buena parte de los recursos en los sectores populares más necesitados produjo resultados importantes y únicos en Colombia: la disminución de tres puntos en los niveles de pobreza de la ciudad.
La necesidad de desarrollo que, urge a este pueblo grande, se instaura fuera de los maquillajes seudo urbanos arquitectónicos, como la plaza de majagual, que aun que es identidad tradicional, la arquitectura no es propia de la sabana. Son cambios que se ven y están para el disfrute de todos, pero tampoco son desarrollo. Estamos tan lejos de las grandes metrópolis europeas que la cultura de aceptar el statu quo es la moda. Sea hace aborrecible ver como se mantiene ese costumbrismo reaccionario de este pueblo grande.

LA APROBACIÓN DEL TLC CONFIRMA QUE A LA CORTE CONSTITUCIONAL SE LA TOMARON LOS CORTESANOS, DICE EL SENADOR ROBLEDO

Oficina de Prensa, Senador Jorge Enrique Robledo,
Bogotá 25 de julio de 2008

El senador Jorge Enrique Robledo rechazó con indignación que la Corte Constitucional aprobara la totalidad del TLC con Estados Unidos, fallo que solo contó con el voto negativo del magistrado Jaime Araújo. “Esta decisión, que se contradice de manera flagrante con numerosos artículos de la Constitución, confirma que a la Corte Constitucional se la tomaron cortesanos al servicio del gobierno de Álvaro Uribe y de intereses distintos a los de los colombianos”.
En sus primeras declaraciones sobre el caso, el senador del Polo Democrático Alternativo resaltó que el magistrado Jaime Araújo consideró que el Tratado viola más de cien artículos de la Constitución, entre ellos, los que se refieren a la seguridad alimentaria, al derecho a la salud y al ambiente sano. También recordó que la Procuraduría había solicitado declarar inexequibles los capítulos de telecomunicaciones y propiedad intelectual.
Para el senador Robledo “constituye un desastre que la legalidad esté en manos de una Corte Constitucional incapaz de salvaguardar la soberanía, el territorio, la producción y el trabajo nacional y que no se atreve a reconocer que el TLC viola los principios de igualdad, equidad, reciprocidad y conveniencia nacional en que deben fundamentarse las relaciones internacionales del país”.
Si el TLC entra en vigencia, concluyó Robledo, Estados Unidos recolonizará a Colombia y se fortalecerán la desnacionalización del país y la concentración de la riqueza en manos de las trasnacionales, de una parte, y de la otra, aumentarán el desempleo, la pobreza y la miseria entre los colombianos.

25.7.08

MÁS DE LO MISMO QUE ENVENENA LA ECONOMÍA


Jorge Enrique Robledo,

Bogotá, 24 de julio de 2008.
No fue por un capricho que Álvaro Uribe le dedicó su discurso del 20 de julio a la situación económica. Esta es la principal preocupación de los cacaos y los cacaítos, los dirigentes gremiales y los principales analistas, sean académicos o tecnócratas neoliberales, y de quienes tomamos la política en serio, estemos del lado de la oposición o del gobierno. ¿Por qué este inusitado consenso? Porque todos vemos que están en rojo la casi totalidad de las luces del tablero que indica cómo va la economía.
Sigue la revaluación destruyendo el aparato productivo, el agro no levanta la cabeza y caen la producción industrial, las ventas del comercio y el consumo de energía eléctrica, suben la inflación y la tasa de interés, disminuyen las utilidades de las empresas y crece la cartera morosa en los bancos. Colombia sufre por el peor desempleo del continente y este tiende a aumentar a la par con la pobreza y la miseria, en tanto que se consolida la tendencia deficitaria de la balanza de la cuenta corriente, indicador especialmente alarmante porque demuestra que el país no logra generar los dólares que requieren las importaciones y la deuda externa propias del modelo neoliberal. Peor, bien difícil; pero también estamos cerca de coincidir en que las cosas se deteriorarán aún más, incluso hasta recordarnos el fatídico 1999.
¿Cómo explicarse que la economía vaya tan mal, y en el semestre en que el gobierno ha proclamado sus mayores victorias militares? ¿Sería que, se preguntarán los más inocentes, el presidente Uribe empezó el desmonte de la seguridad democrática, olvidando que de ella provenía el crecimiento económico? ¿Se trata de una pesadilla? El asunto es más simple: los hechos, la práctica, la vida social, ratifican que el alza de la economía de los años anteriores no tuvo como causa fundamental, determinante, las medidas del gobierno y la seguridad democrática, como dijo el uribismo, sino otras razones, entre ellas un auge económico mundial que puso a crecer a todos los países, sin excepción, a tasas especialmente altas para sus historiales.
Y las cosas en Colombia deberán agravarse por dos razones principales. La primera, porque desde hace meses empezó una gravísima crisis en Estados Unidos, la misma que ya golpeó con fuerza a Europa y Japón y empieza a sentirse duro en el resto del mundo, hasta tal punto que se anuncia que será larga y profunda. Un par de datos sobre su impacto: tres millones de familias norteamericanas perderán sus viviendas entre 2007 y 2008 y si el sistema financiero estadounidense no ha colapsado, ha sido sólo por las descomunales operaciones de rescate pagadas con la plata de los contribuyentes.
La segunda razón tiene que ver con las malas políticas internas que causan los problemas que ya se padecen, más los tercos anuncios de Uribe en el sentido de que no las modificará. No obstante haberse demostrado su fracaso para enfrentar la situación, este insiste en resumir su panacea en una frase: “Confianza inversionista, confianza inversionista, confianza inversionista”, la cual significa mantener las gabelas extremas para las trasnacionales, el desdén para el empresariado no monopolista y el mayor desempleo y pobreza para el pueblo. Lo que viene también confirmará que la plutocracia significa que en los tiempos buenos ganan muy pocos y en los malos perdemos todos los demás.
La ocasión es propicia para comentar otro hecho cuidadosamente ocultado por el aparato de propaganda de la Casa de Nariño. De acuerdo con un estudio del Centro de Estrategia y Competitividad (CEC) de la Universidad de los Andes, a partir de cifras del Global Competitive Index del Foro Económico Mundial de Davos sobre la percepción de los grandes inversionistas del mundo, “en el costo empresarial derivado del terrorismo, en 2007 Colombia se ubicó en el puesto 129 entre 131 países, una pérdida de seis puestos frente al 2006; en los costos derivados del crimen y la violencia el retroceso fue de 11 puestos (quedó de 112); en el crimen organizado la caída fue de 15 puestos (llegó al 126)” (Cambio, Jun.20.08).
¿Cómo explicar que los mismos magnates que por doquier hacen tanto uribismo en público, en privado opinen así sobre los resultados de la política que supuestamente los atrae al país? ¿Por qué aumentan sus inversiones en Colombia? Porque, como también lo dice el CEC, en sus costos incluyen los gastos en seguridad y a toda la inversión le sacan tasas de ganancias superlativas, por las exageradas gabelas que les concede el gobierno y que, decimos otros, están en la base del atraso y la pobreza nacional.

24.7.08

Por la defensa del Hospital universitario de Sincelejo

Sincelejo,
Julio 24 de 2008

Despepita Sincelejo invita a todos sus lectores a participar activamente en la marcha que se realizará mañana 25 de Julio, en defensa del Hospital Universitario de Sincelejo, Contra su privatización y por el derecho fundamental a al salud.

Después de la exorbitante marcha del pasado 20 de julio donde el pueblo sincelejano se multitudinariamente se movilizo contra el secuestro y por la paz. Lo debe de hacer también por causas abominables como la privatización de la salud.

La marcha partirá a las 8:00 de la mañana del Hospital y culminará en la sede de la Gobernación.

Por la Defensa de la Salud publica y los Hospitales
públicos

No a la Privatización de Hospital universitario de Sincelejo

Entrevista con el Nobel de Paz argentino

“Íngrid no ha hecho nada por la paz”
Durante su visita al país, Adolfo Pérez Esquivel, el Premio Nobel de Paz argentino, argumentó por qué para él ni Íngrid Betancourt ni Álvaro Uribe deberían ser postulados como candidatos al Nobel de Paz. En medio de su visita a Colombia para presentar un dictamen del Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP) sobre nexos entre paramilitares y multinacionales, Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de Paz argentino, realizó una entrevista El Espectador sobre la paz en Colombia y el mundo, y la política latinoamericana que Despepita Sincelejo reproduce a continuación.

Adolfo Pérez Esquivel recibió el Premio Nobel de Paz en 1980.

Por: Javier Pardo Barreto


¿Qué piensa del proceso de Justicia y Paz en Colombia?
Es una aberración total y absoluta. El Gobierno no necesita de paramilitares, no tendrían que estar. Si un gobierno confía en los paramilitares, esto no es una democracia. Una democracia tiene que tener un Estado de Derecho. Eso es más propio de dictaduras que de gobiernos democráticos.
¿Hay justicia para las víctimas del conflicto colombiano?
Lamentablemente no. No existe el derecho de justicia.
¿Cómo vio la manifestación del 20 de julio por la paz y contra las Farc?
Nos ponemos contentos y tenemos que reclamar la liberación de todos los secuestrados de las Farc. Pero también tenemos que reclamar al Gobierno colombiano que no viole, que no se mate, que no se secuestre. Nos alegramos por eso, pero ¿qué pasa con todas las personas que han desaparecido y muerto, con las torturas, las cárceles? También hay que reclamarle al Gobierno el fin del terrorismo de Estado para construir un proceso democrático.
¿Por qué la marcha contra los paramilitares no tuvo tanta repercusión como las que se han hecho contra las Farc?
Tiene que ver con la capacidad de movilización y en dónde se puso la fuerza. Vi que estuvo Shakira; entonces, utilizar artistas muy reconocidos es más convocante que si no participan. Hay mucho del manejo de los comportamientos sociales dirigidos.
¿Cómo terminar el conflicto colombiano?
A través del diálogo y negociaciones. No creo que esto tenga una salida militar. Negociaciones no sólo con las Farc, tengo entendido que en Colombia hay 17 grupos armados y con todos hay que hablar. Esto no es tan simple, no es blanco y negro. Hay muchos matices para buscar una solución justa para terminar esta violencia que afecta la vida del pueblo colombiano.
¿Estamos yendo hacia un camino para la paz?
No. No veo que hay la voluntad política de encontrar una solución al conflicto. Únicamente se busca una solución militar, en la que llevan más de 40 años, y así no se resuelve.
¿Qué significado tiene que el Ejército haya usado logotipos de la Cruz Roja en el operativo del rescate de Íngrid Betancourt?
No sabemos si hubo negociaciones para la liberación de ella y tres norteamericanos o si hubo un operativo militar. Hay muchas dudas en el mundo y lo están analizando. Después de esta liberación hay síntomas muy interesantes y preocupantes. Aparece justo cuando viene McCain, el candidato republicano de los EE.UU. Pienso que las Farc no son ‘nenes de pecho’ y que tienen muchos años de estrategia y trabajo. No dejarían que fuera tan fácil.
¿Cómo ve el escenario latinoamericano con los problemas entre Ecuador, Venezuela y Colombia?
Está complicado, aunque parece que Chávez y Uribe están limando asperezas. No quisiera enfrentamientos entre pueblos hermanos. Los pueblos latinoamericanos tenemos que unirnos porque tenemos problemas comunes, necesidades comunes, con causas comunes. Tenemos que buscar procesos de integración continental. Hay que apuntar a esa integración, que es el sueño de nuestros mayores, los libertadores de nuestro continente. Buscar enfrentamientos entre pueblos hermanos es lo peor que podría ocurrirnos.
Siendo usted Premio Nobel de Paz , ¿qué piensa de la propuesta de la presidenta chilena, Michelle Bachelet, de postular a Íngrid Betancourt a esta distincion?
No veo que Íngrid haya hecho algo por la paz. Ha sido prisionera de una situación desgraciada, pero no me parece que ha hecho trabajos o méritos ni por la paz de Colombia, ni por la paz mundial. Cosa muy distinta a Aung San Suu Kyi, Premio Nobel de Paz, que está presa en Birmania, y que trabaja por la paz.
¿Y sobre la propuesta que surgió en los últimos días acerca de postular también a Álvaro Uribe como Premio Nobel de Paz?
¡El presidente Uribe es un guerrero! No tiene nada que ver con la paz, no le interesa. Es un hombre que fomenta la guerra y los conflictos. Si quisiera la paz, tendría que haber trabajado en otra dirección, no tendría que haber atacado a un pueblo hermano como Ecuador.
Pasando ahora a Argentina, ¿cómo ve la situación política en su país luego de las protestas agrarias y la derrota de la presidenta Cristina Fernández con la ley de exportaciones?
Se está debatiendo el modelo de país. Hay oligarquías, grandes empresas agropecuarias que no querían las retenciones, quieren ganar más y no redistribuir la riqueza. El Gobierno argentino cometió errores, como meter en la misma bolsa a los grandes productores de soja con el pequeño productor rural. Esto provocó un conflicto en el que al final estos sectores se unieron para protestar. En Argentina eso es un problema no resuelto porque faltan políticas agropecuarias permanentes, que generan división dentro de los partidos.
¿Por qué la presidenta Fernández ha tenido más dificultades que su esposo, el ex presidente Néstor Kirchner?
A Cristina le hicieron esto a los cien días de gobierno, hubo una intencionalidad de provocarle conflictos. Tengo serios cuestionamientos a su gobierno, pero tratamos de ser positivos, apoyar las cosas buenas y tener una crítica constructiva en aquellas cosas en las que tienen que avanzar. Pero cuando un gobierno empieza a tocar ciertos intereses económicos, hay reacciones. Le pasa a Evo Morales en Bolivia con el petróleo y el gas, le pasa a Hugo Chávez, le está pasando en Ecuador a Correa.
Ya van cinco años de guerra en Irak, ¿qué piensa de ese conflicto?
¡Bush es un criminal! He estado en Irak 12 días, fui desde Jordania a Bagdad, hice 2.000 kilómetros de desierto. Pude ver el horror, las muertes, la destrucción que cometen ahí. Además es un sistemático violador de los Derechos Humanos. Espero que si llega a subir Obama, pueda cambiar esas políticas y EE.UU. dejen de querer dominar a los pueblos.

23.7.08

Juntos por la Paz

¿Sos de Bogota, Medellín, Cali, Barranquilla, Puerto Carreño?
¿O de Cartagena, Armenia, Bucaramanga, Tunja o Popayán?
¿O de Quibdo, Riohacha, Villavicencio, Leticia o Cúcuta?
¿O de alguna otra ciudad, pequeña o grande, pero siempre con algo lindo para quererlo?
¿Tenés entre 1 y 100 años? ¿O más?
¿Sos mujer u hombre?
¿Sos de estatura baja, media o alta?
¿Sos obesa/o o delgada/o?
¿Tu color de piel es negro, blanco, mulato, amarillo u otro de los que colorean nuestro hermoso planeta Tierra?
¿Sos atea/o o creyente?
¿Sos pobre o rica/o?
¿Sos estudiante o trabajás?
¿Vivís en el campo, en un pueblo o en una ciudad?
¿Sos de izquierda, de centro o de derecha?
¿Te gustan algunas cosas interesantes como ser la música, los deportes o la ecología?
Sin distinción de raza, credo, religión o ideología, seas lo que seas, vivas donde vivas y te guste lo que te guste,
Siempre juntos por la Paz

Cordialmente,
Director D.S.

22.7.08

¿poder absoluto?

Ius cogensSoberanía,
¿poder absoluto?
"Princips legibus solutus est"( (El príncipe o soberano no está atado por ninguna ley).
Por CARLOS ORTIZ PEDROZA
Gobernar no es fácil. Quizás por ello en el pasado quienes dirigían los destinos de los pueblos creían que la mejor forma de gobernar era erigiéndose en representantes de Dios en la tierra, pretensión que resultaba expedita por la cercanía cada vez más estrecha en alianza vituperable entre el papado y el soberano. Así adquirió entidad el absolutismo: "El Estado soy yo", proclamaba altivamente un atrabiliario rey francés.Por esas calendas el concepto de soberanía era absoluto y nadie se oponía a ello so pena de ser excomulgado o juzgado inquisitorialmente. Como el príncipe ejercía un poder terrenal pero bajo la enseña de lo divino, ¿quién osaba contradecirlo? Más que una falta era una blasfemia. De ahí lo severo del castigo: "Después de nosotros, el diluvio", se jactaba en decir Luis XV, soberano de Francia. Ninguna ley podía someter u obligar al gobernante revestido de tales atributos. Empero, hoy por hoy las cosas son a otro precio. Si bien cada Estado tiene su propia Constitución Política, que es su carta de navegación, ella no puede estar en contravía con los protocolos, tratados o convenios celebrados internacionalmente entre los Estados, en los que jurídica y razonablemente, para ser consecuente con el tema de que es objeto esta columna, la soberanía nacional no es, ni por asomo, absoluta, ilimitada, sino que existe y se ejerce desde una concepción relativa, sin que para nada se vulnere el estatuto superior, rector del ordenamiento jurídico del país. Todo este conjunto armónico, caso Colombia, lo expresa sabiamente el Artículo 93 de la Carta respecto a lo que se denomina "Bloque de constitucionalidad". En el marco del Derecho Internacional General existen normas imperativas que recogen los tratados, verbigracia de esa norma, el "ius cogens", que en voces del Artículo 53 de la Convención de Viena de 1969, es "una norma aceptada y reconocida por la comunidad internacional de Estados que, en su conjunto, no admite acuerdo en contrario y que sólo puede ser modificada por una norma ulterior de Derecho Internacional General que tenga el mismo carácter".Dado que el "ius cogens" no es una norma dispositiva sino imperativa, de ello se colige que existe una obligatoriedad de cada Estado en la observancia de las normas, pues, su cumplimiento "no deriva del consentimiento del Estado sino de su carácter consuetudinario".Desde esta perspectiva, no existe la mínima posibilidad, a riesgo de que con su accionar su violen las normas del Derecho Internacional, que un país incursione en los predios de otro país por muy nobles y necesarias que sean las razones que invoque, en la medida que la soberanía, en sentido lato, está demarcada jurídicamente por el Derecho, y éste no busca sino normativamente prevenir o dirimir conflictos en aras de la convivencia pacífica en un marco de respeto, con mayor énfasis dentro de la concepción moderna del Estado Social y Constitucional de Derecho que, ciertamente, dista mucho del Estado Absolutista que la humanidad occidental tuvo que soportar en tiempos de ingrata recordación. A menos que se piense, retrógradamente y en forma arbitraria y monárquica, que aún estamos en el siglo XVIII.

21.7.08

AGROCOMBUSTIBLES VS. COMIDA

Aurelio Suárez Montoya,
eltiempo.com, Bogotá, julio 12 de 2008

Una de las discusiones principales sobre el modelo agrícola global gira en torno a la incidencia de la producción de agrocombustibles en la actual crisis mundial de alimentos. Jean Ziegler, relator de la ONU para la Alimentación, denunció que “para llenar el tanque de un automóvil que funcione con biocarburante, se requieren aproximadamente 200 kilos de maíz”, que es el consumo de una persona al año. Por su parte, Lula dice que “los biocombustibles no son el villano que amenaza la seguridad alimentaria", arguyendo que sólo cubren el 0,9% de la tierra.
En Colombia, el ministerio de Agricultura también, con argumentos similares a los del presidente brasilero, fijó la producción de agrocombustibles como una prioridad de su gestión. Prueba de ello es la decisión tomada frente al predio Carimagua entregado a Ecopetrol para elaborar etanol, pasando sobre la destinación obligatoria que tenía para la población desplazada.
Decir que la abundancia de tierra disponible valida la supremacía de los agrocombustibles sobre la comida, implica un desconocimiento de conceptos elementales de economía, es una simpleza para calmar la galería. Es sabido que cuando un país dedica mayores cantidades de recursos de producción a un determinado bien, debe reducir los que aplica a otros. Como la agricultura no necesita sólo tierra, sino también capital, mano de obra, tecnología y agua, la competencia entre dos productos del agro debe evaluarse considerando ese conjunto de requerimientos. Esto en Colombia es más necesario aún, teniendo en cuenta que casi todos estos factores son escasos, incluso la tierra, donde 10.000 dueños poseen el 65% del área total. Es la lección elemental de texto, la de la decisión entre fabricar cañones o mantequilla.
La repartición de los apoyos fiscales, indispensables como capital de trabajo, entre las distintas ramas agrícolas es ejemplo de la competencia por recursos entre unas y otras. Durante 2007, al sumar la subvención al crédito (vía Agro, Ingreso Seguro) y el Incentivo de Capitalización Rural (ICR), se determina que el Estado subsidió 5,3 millones de pesos por hectárea sembrada o renovada de palma. A esto deben agregarse las exenciones de IVA, sobre la renta líquida y la posibilidad de un impuesto de renta de 15% (muy por debajo del 37,5%) en proyectos de palma con inversiones superiores a $32.500 millones. En el caso del etanol, también las exoneraciones en IVA, impuesto global y sobretasa, significaron 0,26 dólar por litro, cerca de 115 millones de dólares al año, calculado con un dólar a $1.850, ¿Puede el gobierno mostrar un mosaico de apoyos similares para la producción de alimentos? ¿Compiten los productos entre sí por los escasos recursos de la limitada tesorería oficial? Por consiguiente, no es sólido esgrimir la abundancia de tierra como motivación única para declarar neutro el impacto de los agrocombustibles sobre los alimentos.
Es peor en los mercados mundiales. El maíz destinado a etanol en Estados Unidos, en 2000-2001 fue el 5% de la cosecha total y para 2007-2008 el 25%; gracias a lo cual los inventarios finales bajaron a la mitad y el precio en granja subió, de 2 dólares a 3,5 por bushell. El uso industrial de aceites vegetales en la Unión Europea tiene trazos comunes, pasó de demandar 2 millones de toneladas en 2000 para agrodiesel a casi 9 millones en 2007. Estos incrementos en la demanda para fines energéticos o por cualquier otra razón no encuentran respuesta inmediata en la oferta y han influido para que los inventarios mundiales de granos hayan pasado de cubrir 120 días de consumo mundial en 2000 a apenas 60 días en 2008. Dichos desequilibrios, para los cuales contribuyen tanto la elaboración de biocombustibles como otros motivos, son aprovechados así mismo por los fondos financieros para especular en las bolsas de valores de bienes básicos y para generar el fenómeno alcista.
Pensar que con esas condiciones la exportación de agrocombustibles puede financiar las importaciones de alimentos es una ficción. Es lógico deducir que ni los términos de intercambio serán favorables en el corto ni en el mediano plazo ni que el competido mercado mundial, con rivales como Brasil en alcohol, o como Malasia en aceite, está esperando los agrocarburantes colombianos -más costosos que los de muchos otros orígenes- entre los ya de por sí muy costosos carburantes de origen vegetal. En síntesis, la fabricación de agrocombustibles sí compite con la producción de alimentos, les quita recursos productivos y, por esto, así como por la destinación de cereales y oleaginosos para la elaboración del combustible final, reduce los inventarios, contribuye al alza de los precios y refuerza la especulación financiera con la comida, crimen que hoy azota cruelmente a naciones enteras. Así, tan sencillo como grave.

19.7.08

Sincelejo y sus problemas

Por ARMANDO J. OLIVARES PRADOS
(El Meridiano)

El lugar donde se nace y crece nunca se olvida, no importa el tiempo vivido lejos. Con nostalgias recordamos el pasado, los momentos gratos, llenos de alegrías, optimismo y esperanzas por un futuro mejor para nosotros y nuestra ciudad. Es algo que llevamos dentro, la añoramos cada día, sufrimos con ella y nos angustia ver cómo el progreso que antes vivimos se detuvo indefinidamente. Es que los problemas de Sincelejo son muchísimos e imposibles de enumerarlos todos.
El suministro de agua para la ciudad es una urgente necesidad que merece inmediata atención, que se agrava cada día con el crecimiento de la población. Si comparamos a Sincelejo con ciudades del departamento de Córdoba, vemos que todas ellas tienen acueductos, calles cementadas y sin basuras y con jardines ornamentales, una imagen que impresiona al visitante. La pobreza de nuestra ciudad se refleja en los rostros de sus habitantes, sin estímulos de ninguna índole para seguir adelante, falta de oportunidades, calles en mal estado, sin agua, edificios sin mantenimiento, todo falta y conlleva a la violencia, al crimen y las drogas como medio de supervivencia.
El departamento de Sucre es el más necesitado de Colombia, mientras otros crecen y mejoran cada día. El presidente Ronald Reagan, uno de los mejores mandatarios de este siglo, dijo: "Los gobernantes no son la solución de los problemas, ellos son el problema". La politiquería reinante, solo beneficia a unos pocos y no al pueblo que tanto necesita, sin ella Sincelejo y el departamento volverían a ser lo que en el pasado fue, las industrias regresarían y con ellas el progreso de la región.La historia ha demostrado que los malos gobernantes entorpecen el progreso de los pueblos. La inercia de nuestros representantes, inercia que lastima la región que los llevó hasta las posiciones donde se encuentran hoy. Nunca se ha sabido de un proyecto de ley que pida y demande la solución de las graves necesidades que afectan la capital y al departamento. Una situación lamentable cuando los representantes de otros departamentos luchan por sus regiones y logran cuantiosas ayudas económicas, los nuestros permanecen indiferentes. La lucha por el futuro de nuestra capital y las del departamento tiene que continuar y mantenerse viva: un acueducto regional, alcantarillado, calles y alumbrado eléctrico, son necesidades que no pueden esperar.
Me permito sugerir a las autoridades competentes, la creación de una junta cívica, integrada por ciudadanos voluntarios, dispuestos a donar un poco de su tiempo, ayudar y levantar el espíritu de la ciudad, hacer sentir ante los poderes centrales las necesidades de la región y de la ciudad.
Se ha demostrado que cuando el pueblo levanta su voz y el descontento por falta de atención, se les escucha. No olvidemos las jornadas cívicas del pasado, cuando el Club de Leones local, encabezado por Luis Eduardo Giraldo López (q.e.p.d.), con la bandera de "Agua para Sincelejo", los escucharon y se resolvió en parte el problema del agua con un acueducto rudimentario, que hoy es insuficiente para la ciudad.Con fe y esperanzas, esperamos que un día no lejano, el firmamento azul se abra y una luz celestial ilumine el camino de nuestros gobernantes para que Sincelejo vuelva a ser la "La Perla de Sabanas"...
*Arizona, USA. 2008

18.7.08

Este 20 de julio marchemos por la búsqueda de la paz por el camino civilizado del diálogo

Despepita Sincelejo,
Julio 17 de 2008

Despepita Sincelejo invita a todos los sectores democráticos, a las organizaciones sociales y a toda la ciudadanía de Sincelejo y de Sucre en general, a participar en la marcha del 20 de julio, consciente a mantener vivo el propósito de trabajar sin descanso para que, por la vía civilizada del diálogo, se ponga término a la cruenta guerra que tanto dolor y sufrimiento ha causado al pueblo colombiano. Por la liberación incondicional de todas las personas secuestradas por los grupos armados irregulares, para reiterar la necesidad de una solución política al conflicto armado y para denunciar la desaparición y asesinato de lideres sociales, populares y sindicales.

En ese sentido el objetivo central de la marcha es, “la búsqueda de la paz por el camino civilizado del diálogo. En torno a un propósito de esa naturaleza, cualquier polarización estaría excluida, y en cambio estaría garantizada la unidad de todo el pueblo colombiano en pos de la satisfacción de un deseo largamente acariciado, y el logro de un propósito nacional inaplazable.”

16.7.08

LO QUE SE NOS OCULTA SOBRE EL CONFLICTO COLOMBIANO

Terrorismo de Estado:

Hacia el exterior hay una estrategia del gobierno colombiano para evitar que la cruda realidad que vive el país se sepa. En ese ocultamiento –de guerras, miseria y destrucción productiva interna- Uribe Vélez gasta millones de dólares que bien podrían servir para luchar contra la desnutrición, la pobreza y la ignorancia de millones de seres, a quienes los grandes medios no tienen en cuenta.

Manoel Santos
Altermundo/Inestco

El llamado conflicto colombiano no es sólo una guerra entre el gobierno de Álvaro Uribe y la guerrilla de las FARC. De hecho, este parece ser el menor de los sus problemas, o cuando menos un menudo esguince al lado de la existencia de cuatro millones de desplazados –refugiados de guerra se mire por donde se mire– que en las últimas dos décadas tuvieron que abandonar el campo huyendo de bombas, asesinatos, torturas y amenazas para engrosar los cinturones de miseria de las ciudades y por tanto el sistema capitalista dominante.

Detrás de este drama humano están cientos de grupos paramilitares que, en asociación con las fuerzas gubernamentales, roban las tierras de las comunidades para entregarlas a las agroindustrias que alimentan la opulencia de los países indutrializados y empobrecen la biodiversidad de la joya natural mundial que es Colombia. La sombra del terrorismo de Estado no es sólo una sospecha, es una realidad de la que gobiernos como español, que mantiene excelentes relaciones con el oscuro régimen parapolítico y paramilitar de Álvaro Uribe, son, con todas las letras, cómplices y partícipes.

ENTREVISTA CON GISELA CAÑAS, LUIS ALBERTO RENTERÍA Y TOM KUCHARZ

La Red Capicúa, en la que se integran organizaciones como Ecologistas en Acción, organizó la gira por Europa de Gisela Cañas Uribe y Luis Alberto Rentería Mosquera para sensibilizar sobre el desplazamiento ilegal y la ocupación de tierras para megaproxectos agroindustriales en Colombia. Tan sólo en las cuencas fluviales del Curvaradó y Jiguamiandó (región del Chocó), de donde ellos vienen, la expansión de los monocultivos de palma originó 30.000 desplazados y al menos 114 asesinatos. Gisela Cañas es de la 'Comisión Intereclesial Justicia y Paz', que acompaña a comunidades desplazadas y en proceso de retorno. Luis Alberto Rentería es un líder afrodescendente del 'Consejo Comunitario de él Curvaradó', desplazado de su comunidad cuando las tierras fueron ocupadas en 1996 por la empresa de palma africana Urapalma, S.A. Ahora regresó, como otros, a sus tierras. ALTERMUNDO habló con ellos y con su anfitrión, Tom Kucharz, activista colombiano afincado en Galiza.

'El Estado español debe dejar de apoyar a un gobierno que practica los crímenes de Estado'

El seis de marzo decenas de ciudades del mundo salían a las calles para protestar contra el terrorismo de Estado en Colombia convocadas por el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado de Colombia (MOVICE). Seis organizadores de la protesta, sindicalistas y activistas por los derechos humanos, fueron asesinados. La ONU acaba de pedir una investigación. Más no fue un hecho puntual. En Colombia cerca de cuatro millones de personas fueron desplazadas en las dos últimas décadas, en su mayoría por los grupos paramilitares. Estos grupos, solos o en alianza con miembros de las Fuerzas Militares, hicieron desaparecer por lo menos a 15.000 personas enterrándolas en cerca de 3.000 fosas comunes; asesinaron a más de 1.700 indígenas, 2.550 sindicalistas, y cerca de 5.000 miembros de la UP, un partido de izquierdas que fue eliminado.

Entre 1982 y 2005 los paramilitares perpetraron más de 3.500 matanzas y robaron más de seis millones de hectáreas de tierra. Con los empresarios de las oligarquías dominan la mitad de las tierras rurales del país. Desde 2002, después de su supuesta 'desmobilización', los paramilitares asesinaron 600 personas cada año. Llegaron a 'controlar' el 35% de los diputados del Parlamento. Se sabe también que desde que Álvaro Uribe Vélez llegó a la presidencia en 2002, miembros del Ejercito Oficial cometieron más de 950 ejecuciones extrajudiciales. Visto el visto, las FARC son el menor de los problemas para el grueso de la sufrida población colombiana.

Alfredo Molano, sociólogo colombiano que estudió los desplazamientos de la población en Colombia por la violencia armada escribe: 'La violencia no es un fenómeno coyuntural en la historia de Colombia. Es una constante. ¿A que se debe? Creo que en última instancia a la resistencia y a la fuerza con la que la gente busca conservar y reconstruir sus relaciones sociales primarias frente a regímenes políticos abusadores. La violencia acompaña siempre al expansionismo –se llame mercantilismo, liberalismo económico o globalización–, fue establecida en rigor a la catástrofe democrática que significó la colonización española en América, en parte fue producto de una guerra de exterminio tendente a la dominación y de ahí el término de conquista con la que se define la época, y en parte un cometido religioso de naturaleza cultural. Las dos armas, la espada y la cruz, sirvieron para desplazar a la población nativa, arrebatarles sus tierras y riquezas para subordinarla, explotarla y en el mejor de los casos volverla tributaria de la corona española'. Algo semejante encontramos cuando hablamos de los desplazamientos de población civil en Colombia.

—En los últimos meses Colombia está bastante presente en la prensa del Estado español, pero sólo haciendo referencia a las FARC, a los secuestrados, a Ingrid Betancourt, pero nada se conoce sobre la parapolítica que lleva instaurada décadas en el país y sobre el drama de los desplazados. Son cuatro millones en veinte años. ¿Cuáles son las causas principales?

Gisela: Fueron variando con los años. Por ejemplo en el Jiguamiandó y el Curvaradó hay gente que viene de la violencia de los en los cincuenta y sesenta. Pero fundamentalmente nosotros vinculamos estos desplazamientos a los intereses económicos en la región. Había un plan preconcebido para expulsar a la gente.

—¿De donde viene ese plan?

Gisela: Es una estrategia paramilitar encubierta. Y es también la fuerza pública. Si uno se pone a mirar por donde va a pasar la carretera Panamericana ya lo descubre. Es algo que viene ya del siglo pasado.

—Luís Alberto es un desplazado. ¿Por que causa?

L.A.: A nosotros nos desplazaron en el 1996 y tres años después iniciaron la implantación de ganadería extensiva y la plantación de grandes monocultivos de palma aceiteira, que fundamentalmente se emplea para la industria agroalimentaria –el aceite de palma es el 59% de todos los aceites vegetales comercializados– y ahora también para agrocombustibles. El gobierno pretende cultivar entre 3 y 6 millones de hectáreas de palma destinadas al biodiésel. Hay que decir que la producción de una tonelada de aceite de palma para hacer agrocombustibles emite diez veces las cantidades de gases de efecto invernadero que una tonelada de combustíbel fósil.

—Y esos desplazamientos forzados ¿por quién vienen auspiciados?

L.A.: Por grandes corporaciones, por industrias dedicadas a la palma y la ganadería intensiva que entran protegidas con los paramilitares.

Tom: Muchas veces sólo se descubre años más tarde la razón de los desplazamientos.

—¿Son empresas nacionales?

Gisela: Normalmente sí. Son empresas con vínculos probados con los paramilitares y familias relacionadas con el tráfico de drogas. Los empresarios son llevados allí por los paramilitares y la palma se siembra a sangre y fuego. Pero no sólo es la palma, manejan la gasolina, la ganadería, etc.

—¿Como se produce físicamente ese desplazamiento?

L.A.: Llegan los paramilitares y por ejemplo agrupan pueblos enteros, de hasta 50 familias, matan 4 o 5 personas y los demás huimos.

Gisela: Hay incursiones militares y paramilitares, pues actúan en conjunto, y también hay rafagueos sobre la población con la excusa de atacar a la insurgencia y las comunidades tienen que salir.

—¿Emplean entonces la lucha contra la guerrilla como un pretexto?

G.: Ese es un pretexto y fue el argumento por ejemplo en el Cacarica y en el Curvaradó. Pero la guerrilla no está ahí instalada, sólo usa la zona como mucho de lugar de tránsito. Las poblaciones desplazadas acaban en los cinturones de miseria de las ciudades, donde muchas veces no hay ni que comer. Cuando hacían intentos de volver para recopilar alimentos en los cultivos de pancoger (plátano, maíz, yuca, etc) y muchas veces se encontraban con los militares o paramilitares que hacían rondas, les decían: ustedes o se van o siembran palma o siembran coca, porque esta tierra es de tal o cual paramilitar, el que tiene la jurisdicción en la zona.

Tom: Hay todo un entramado político-económico que hay que cuestionar y analizar. Por una parte hubo muchos desplazamientos porque la población local tenía una lucha política fuerte, donde funcionaban ciertos procesos de democracia participativa, donde hubo asambleas, la elección de representantes por parte del pueblo. La gente creía en la lucha política. Los cuadros políticos que salían en los años 70 o 80 recibían todo el apoyo de las comunidades. Salían a estudiar fuera y volvían después a prestar el servicio a la comunidad. Muchos deplazamentos van pues contra esta organización civil que defiende el derecho a vivir en su tierra y que no acepta que Colombia se convierta en un país capitalista donde todo vale y donde todo se vuelve mercancía. Las poblaciones campesinas, las indígenas y las afrodescendientes tienen una relación muy ligada con el territorio.

El otro complejo económico-político tiene que ver con la fase de globalización, donde hay un deterioro sobre el suelo muy importante en los países centrales, por lo que precisan la adquisición de territorio en los países del sur para la mera reproducción y crezca del sistema capitalista. Buscan recursos naturales y terrenos para sembrar lo que se demanda en las grandes metrópolis. Y también por otra parte, aunque en Colombia de forma algo retrasada, se vive ese proceso que obliga a concentrar las poblaciones campesinas en las ciudades. Es una migración forzada hacia las ciudades, en las que se genera el modelo capitalista.

—¿Y por qué en Colombia se mantiene un conflicto armado que fue despareciendo en los otros países del entorno?

Tom: Colombia es especial. La gente tenía un fuerte componente de resistencia y una formación política importante que hizo que estas resistencias duraran en el tiempo a pesar de todo el terrorismo de Estado. Las personas creían en su lucha. Los campesinos, los sindicalistas los dirigentes sociales o indígenas siempre dicen que prefieren morir por algo a vivir para nada.

—Vaya, que estamos en un proceso de ocupación por intereses económicos pero también políticos.

Tom: Una población muy dispersa en el campo puede ser políticamente incontrolable. Una población empobrecida en los cercos de las chabolas, de los cinturones de miseria en las grandes ciudades es más controlable por la oligarquía y sirve para hacer crecer el sistema capitalista.

—¿El destino de los desplazados siempre es a esos cintos de miseria?

L.A.: Sí. Pasas a no tener nada y si te resistes mueres. Además, cuando nos desplazaron no podías ir a cualquier parte. Éramos repudiados porque la gente pensaba que eras un desplazado por ser de la guerrilla. A muchos nos mataban y la gente ocultaba que era desplazada. En las comunidades faltaban todos los servicios básicos, pero nunca la dignidad.

—La Comisión Intereclesial Justicia y Paz trabaja con la gente que quiere regresar.

Gisela: Nosotros acompañamos la comunidades desplazadas. O bien a las que están en proceso de desplazamiento o en proceso de retorno. Es un acompañamiento permanente, 350 días al año, desde lo educativo a lo psicosocial, lo jurídico. Vivimos en las comunidades y nos convertimos en testigos de lo que allí sucede, velando porque las medidas cautelares que existen jurídicamente se cumplan. Hay personas que permanecen en los cascos urbanos, que no pudieron regresar y otras que a través de mecanismos creados por ellos mismos, como las llamadas Zonas Humanitarias o las Zonas de Biodiversidad, regresan.

—¿Quien crea esas zonas?

Gisela: Es por iniciativa de la comunidad que permite la reconstrucción de los proyectos de vida de las comunidades pero también permiten a otras acercarse a las suyas, como dar el primero paso. En el Jiguamiandó y en el Curvaradó había 14 veredas y unas 12 comunidades que fueron desplazadas para sembrar la palma. Las zonas humanitarias acercaron gente de varias comunidades que luego estudian cómo reconstuír lo que queda de las suyas. La idea de estas zonas humanitarias surge en la cuenca del Cacarica. Estas comunidades fueron desplazadas en febrero de 1997 –unas 30.000 personas, de ellas 4.000 afrodescendientes– por causa de los bombardeos por tierra, aire y agua. La gente salió al casco urbano, al municipio de Turbo. Pasó mucho tiempo y varias conversaciones con el presidente de la época, Ernesto Samper, que se negaba a reconocer que había habido un desplazamiento masivo y que las comunidades vivían en condiciones deplorables en el coliseo de Turbo (un estadio de fútbol). Cuando estas personas salían al pueblo muchas veces eran perseguidas y amenazadas. Al regresar lo que tratan es de crear zonas cerradas al conflicto, a pesar de que el ejército diga que no existe terreno vedado para ellos, pero se buscó una figura jurídica para crear estas zonas humanitarias donde vivan los no combatientes.

—¿La gente cuando regresa a su tierra que encuentra?

L.A.: Nosotros en el Curvaradó encontramos que las tierras habían sido todas destinadas para megaproxectos y los caseríos destruidos. Ya no había pueblo. En el Curvaradó por ejemplo la escuela estaba literalmente comida por la palma. A nosotros los tocó la palma, a los del Cacarica el plátano, a otros la madera, etc.

Gisela: las comunidades hicieron el proceso de regreso sin el acompañamiento de la fuerza pública porque no había garantías. Los mismos que los desplazaron no podían acompañarlos y brindarles seguridad. Muchos iniciaron sus propias estrategias porque llegaban la zonas destrozadas, sin educación, sin sistema de salud, por lo que se autoorganizaron. El gobierno hacía promesas pero no cumplían ninguna.

—Y aún con las amenazas, los paramilitares, la guerra, volvéis. ¿Como os protegéis?

Tom: El Jiguamiandal y el Curvaradó son ejemplos de dignidad y valentía que consiguieron muchos apoyos internacionales. Son un ejemplo de valor.

L.La.: La primera iniciativa que nace en el Cacarica fue esa configuración de las Zonas Humanitarias, lugares pequeños, vallados y en los que se visibilice que allí hay población civil que no hace parte del conflicto.

—¿Y las Zonas de Biodiversidad?

L.A.: Son lugares más amplios en los que renovamos nuestro compromiso con la naturaleza. Reforestamos y recuperamos lo poco que nos queda porque el territorio fue desertizado por la palma.

—¿La agroindustria intensiva que efectos tiene sobre lo medio ambiente colombiano?

Tom: El desastre ecológico es enorme. El caso de Colombia aun es pequeño si lo comparamos con las deforestaciones masivas del sureste asiático –de Indonesia o de Malasia–, con las zonas del Amazonas del Brasil o las deforestaciones por el cambio de cultivo hacia soja de la Argentina, Paraguay o el mismo Brasil. No obstante en Colombia se deforestan anualmente extensiones enormes de selva virgen para el aprovechamiento de los materiales de los bosques o son sustituídas por plantaciones de árboles o monocultivos agroindustriales. El simple hecho de destrozar, de hacer desaparecer un ecosistema ya tiene de por si implicaciones, como el cambio climático, porque pierdes el sumidero de CO2. Cuando labras la tierra emites todo el carbono orgánico acumulado durante el ciclo vital de los ecosistemas. Cuando tienes monocultivos, que en el Chocó por ejemplo les llaman desiertos verdes porque hace un calor terrible en comparación con el que antes tenían con los bosques autóctonos, secan las tierras al hacer canales de drenaje para que las palmas no estén en medio del agua. Emplean grandes cantidades de fertilizante y pesticidas, porque en los cultivos se desarrollan muchas plagas cada vez más resistentes. Hay por tanto contaminanción de tierras y acuíferos y también pérdidas irreversibles de biodiversidad. El Jiguamiandal y el Curvaradó son la segunda zona con más biodiversidad de Suramérica. Es un patrimonio de la humanidad que va muriendo para siempre jamás. Ya no se trata sólo de la pérdida de vidas humanas, sino de la pérdida de una cultura y de la madre naturaleza. Los monocultivos siempre significan la muerte, de la biodiversidad y de la soberanía alimentaria de la gente. Además, hay un doble crimen, porque a parte de los efectos de estos monocultivos insostenibles en la tierra, la producción no queda en Colombia, va para Europa, para Estados Unidos, para apoyar su crecimiento económico. El crecimiento en el norte global está teñido de sangre.

—¿Y regresa mucha gente?

L.A.: En nuestra comunidad éramos unas cien familias hasta el desplazamiento de 1996. Ahora sólo 10 regresamos.

—Pero seguís teniendo sus más y sus menos con los paramilitares.

L.A.: Las amenazas son constantes, tanto a nosotros como a los acompañantes. Hay también violencia del ejército, que no quiere que regresemos.

—¿La gente es neutral en el conflicto?

Gisela: No. La gente tiene su posición con respeto al conflicto interno, pero no son combatientes, son población civil. Pero saben reconocer quien los desplazó.

Tom: En el conflicto colombiano se quieren desdibujar las diferencias. Todo parece igual. Guerrilla es igual la paramilitares, es igual a Estado, pero no es así. Las comunidades lo tienen políticamente muy claro, saben que fue el Estado y que los grupos paramilitares forman parte de una política de Estado que los desplazó y que lo sigue haciendo.

—¿Y cuál es el papel de la guerrilla? ¿Quien la forma?

Tom: En los años sesenta el conflicto era tan fuerte que no se permitía la tenencia de tierras. Hubo una fuerte lucha por la reforma agraria y los campesinos se protegían, por lo que fundaron lo que eran las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Pero los grupos paramilitares se fundan antes del surgimiento de las FARC. Se crean con una visita de altos mandos militares de Estados Unidos en 1961 y las FARC se crean en 1964. No es tan cierto que los grupos paramilitares surjan como reacción a la guerrilla. Fueron mas bien grupos creados para eliminar la oposición política, la llamada 'amenaza roja'.

—Pero después de tantos años, ¿qué es hoy el llamado conflicto colombiano, como describiríais lo que acontece? ¿Hay una guerra?

L.A.: Desde mi punto de vista en Colombia hay un conflicto sí, pero no contra los grupos insurgentes sino contra el campesinado. En Colombia hay guerrilla y hay paramilitares pero quien sufre es la población civil.

—¿Y si tuvieses que definir las razones de este conflicto?

L.A.: El territorio.

Gisela: hay tantos puntos de vista. Si lo miras desde el punto de vista de los desplazados es el territorio, si lo miras desde el punto de vista de la respuesta paramilitar a la guerrilla ves otra cosa, si lo ves según el drama de los secuestrados miras otra cosa... Es muy complicado, nunca se abordó en serio la causa del conflicto en sí.

Tom: En Colombia no existió nunca la libertad real de ejercicio político. Esa es una de las causas fundamentales del conflicto armado en Colombia. Todo esto está ligado la una pequeña oligarquía muy organizada y altamente academizada que concentra el poder de la administración pública, el jurídico, el parlamentario, el militar y toda la ruqueza ya desde la liberación nacional de la monarquía española. Colombia es uno de los países más ricos del continente y una zona estratégica, la entrada del cono sur y el control a partir de los Andes del Amazonas. Quien controle Colombia controla la síntesis de la riqueza y los bienes comunes de América Latina y del Mundo, la Amazonía, que es un bien de la humanidad. La ausencia de una reforma agraria siempre reclamada por el pueblo es también crucial.

—¿Y no hay resistencia política?

Tom: En Colombia asesinaron la muchísimos candidatos a la presidencia, algunos muy aclamados polo pueblo como Gaitán, que lo asesinaron a punto de tomar el poder, a punto de romper ese bipartidismo creado en la Colombia oligárquica entre liberales y conservadores que se turnaban entre ellos. Todos los candidatos de la Unión Patriótica fueron asesinados, también los del M-19, que fue una guerrilla no muy de izquierdas, sino bastante socialdemócrata, y que cuando abandonó las armas y entró en la vida política vio como asesinaron a su candidato, que era muy popular y tenía muchas posibilidades de llegar a la presidencia. Eso pasó con todos. No tener la posibilidad de ejercicio político real y que en el seno del Estado colombiano, en la cabeza de sus gobernantes, siempre exista esa tendencia al terrorismo de Estado y al aniquilamento de los adversarios políticos es la principal causa del conflicto.

—Pero no defiendes a la guerrilla.

Tom: El tema es muy claro. La guerrilla viola los derechos humanos. Un 20% de los cuatro millones de desplazados fueron producidos por diferentes actuaciones de los grupos de la guerrilla. Pero la guerrilla no es igual que los grupos paramilitares. Es una insurgencia que en un momento dado usa el derecho te existía en el derecho internacional de hacer una insurgencia frente al Estado. Hoy esto se llama terrorismo, pero antes las Naciones Unidas reconocían ese derecho. Pero se trataba de un actor frente al Estado opresor, mientras que los grupos paramilitares son creados para hacer el trabajo sucio, los asesinatos extrajudiciales que legalmente no puede hacer el Estado y la oligarquía, que es quien tiene la autoridad ideológica.

—¿Uribe es un terrorista de Estado?

Tom: Sí, yo le llamaría así. Fue responsable de muchos crímenes –y hay testigos–, incluso de su propia familia de terratenientes, que provocó muchos desplazamientos. Lo diferente de Uribe es que los anteriores presidentes eran de ciudad y Uribe también es de buena familia, pero es del campo, y él utiliza eso. Es como un caudillo que gobierna Colombia como quien gobierna una hinca.

—¿Uribe niega que haya desplazados?

Tom: ES que hasta hace bien poco ni reconocía que hubiese un conflicto armado.

Gisela: Las cifras oficiales nunca coinciden con las cifras de las organizaciones de derechos humanos. Cuando una persona es desplazada tiene que ir a registrarse como tal la una entidad del gobierno para que pueda recibir las ayudas y para que puedan iniciarse acciones para su regreso. Esto mucha gente no lo hace por miedo, muy pocos se registran. En el Chocó el gobierno decía que no había desplazados y hubo, entre otros, 30.000 que sairon en 1996 pero no estaban registrados. Hay sentencias a favor de los tribunales de justicia pero cuando recibes ayudas seis meses en el casco urbano dejas de figurar cómo desplazado, desapareces del sistema.

—¿Y hay programas de desmobilización para paramilitares?

Gisela: Sí. El gobierno reconoce que hay paramilitares pero no que los creó él.

Tom: Hay un texto de Javier Giraldo en 'Guerra y Democracia' que define esas conversaciones entre el gobierno y los paramilitares. Le llama monólogos. Dialogan consigo mismos, como si el Estado se hubiese vuelto esquizofrénico.

—¿Cuál es la reacción internacional?

Tom: Actualmente el gobierno colombiano ganó el discurso internacional porque en el exterior se piensa que los paramilitares son un ente diferente a la guerrilla, que es cierto, pero también al Estado.

—¿Y que imagen os lleváis? ¿aquí la gente sabe de vuestro conflicto?

Gisela: Aquí la gente sólo habla de Ingrid Betancourt y de los secuestrados, cómo tú decías al principio.

Altermundo http://www.altermundo.org

http://altermundo.org/portal/content/view/1455/327/

15.7.08

La alianza es contra el usuario

Por: Felipe Mora
Colaborador de Despepita Sincelejo
Sincelejo, Julio 15 de 2008

En un verdadero problema se ha convertido el cobro simultáneo de los servicios de energía y aseo. La alianza bribona de las empresas Electricaribe y Aseo Sincelejo Limpio obliga a los usuarios a cancelar a los dos servicios en una misma factura. Si anteriormente por importancia la gente le era fundamental cancelar el servicio de energía por las necesidades que arrastra ahora les toca partirse el lomo al usuario para poder pagar el dos en uno. Es decir, si antes el usuario tenía la oportunidad cancelar primero el de energía y después el de aseo o alcantarillado, lo único oportuno que le quedo fue cancelar cuando se lo exijan en factura. Las consecuencias de no hacerlo son por todos conocidos: Ni energía, ni aseo.

La singular alianza busca asegurar las ganancias para ambas empresas y a los usuarios quitarse el pan de la boca para lograr pagar el recibo.

Este es otro botón de muestra para ver lo alevoso que es el neoliberalismo en el sector de los servicios domiciliarios y que no tiene límites cuando de sacarles y colar la última gota de ganancia a las victimas, en este caso los usuarios. Por lo pronto llamamos asumir la defensa de los derechos de los usuarios de los servicios públicos y a prender las alarmas para que no nos toque pagar todos los servicios en una sola factura cual sueño de las empresas expoliadoras.

12.7.08

NI INTIMIDACIÓN NI IMPUNIDAD NI DISPARATES NI TIRANÍA


Por: Senador Jorge Enrique Robledo,
Bogotá, 11 de julio de 2008.

Como bien dijo Carlos Gaviria, Presidente del Polo Democrático Alternativo, hay que celebrar la liberación de Ingrid Betancourt y los demás secuestrados y señalar que este hecho debe “llevar a las Farc y a los demás grupos insurgentes que aún quedan en el país a reflexionar sobre la esterilidad de la lucha armada”, a renunciar al secuestro y a contribuir a la paz que requiere Colombia.
Pero también es cierto que no puede pasarse por alto uno de los hechos más graves ocurridos en el país en mucho tiempo.

Tal y como lo preparó desde antes, el Presidente Álvaro Uribe respondió con la consabida cortina de humo a la decisión, jurídicamente impecable, de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia de condenar a la Representante a la Cámara Yidis Medina por cohecho propio, en razón de que se probó que vendió su voto para aprobar la ley que permitió la reelección del actual jefe de Estado. Sus bárbaras infamias y acusaciones contra la Corte Suprema de Justicia, las cuales carecen de antecedentes en el país, apuntan a confundir a los colombianos y a presionar a fiscales y jueces para que absuelvan a funcionarios como Sabas Pretelt y Diego Palacio, acusados de comprarle el voto a Yidis Medina y a quienes ya investiga la Fiscalía y les elevó pliego de cargos la Procuraduría General de la Nación. Repite así la Casa de Nariño su táctica de desacreditar e intimidar a la Corte Suprema, como ha ocurrido desde el día en que ésta asumió con valor civil el establecimiento de la verdad judicial sobre la parapolítica, caso en el que casi todos, entre los 67 parlamentarios empapelados, son uribistas.
Con toda la razón la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, luego de señalar que “el delito no puede generar ningún tipo de legitimación constitucional o legal”, le dio traslado a su fallo contra Yidis Medina a la Corte Constitucional “para los fines que estime convenientes”. Paradójicamente, Álvaro Uribe, con su quebrantamiento del orden institucional que juró cumplir, confirmó lo establecido según la Constitución y la ley: la ilegitimidad política de su reelección, porque ella tuvo origen en una ley aprobada mediante un delito, del que solo faltan por conocerse las condenas de los miembros de su gobierno que también incurrieron en cohecho. Y nada de esto cambió con la decisión de la Corte Constitucional de considerar cosa juzgada la ley de la reelección.
Se está, además, ante la gravísima decisión del inquilino del palacio presidencial de romper la separación de los poderes que ordena la Constitución como mínima garantía democrática, con lo que da otro paso hacia la tiranía, camino que inició cuando decidió reelegirse y quebrantar el sistema constitucional de controles entre las ramas del poder público. Sin importar qué digan las encuestas con las que quieren justificar hasta el peor desafuero, la dictadura consiste en poner bajo las órdenes de una sola persona a la totalidad del Estado, como cada vez más ocurre en Colombia.
En la lógica de su concepción autoritaria, Álvaro Uribe también decidió oponerle a la condena a Yidis Medina la realización de un referendo que ordene “repetir” las elecciones presidenciales de 2006. Ante tamaño despropósito –porque las elecciones no pueden repetirse ni ningún número de votos puede cambiar un fallo de la justicia o convertir en honesto lo corrupto, y porque constituye una irresponsabilidad inaudita provocar una grave crisis institucional y malbaratar sumas enormes para hacer un referendo y una nueva elección a fin de que Uribe gobierne hasta el 2010, como hoy está establecido–, hay varias posibilidades: o existen otros objetivos ocultos, como arrodillar a la Corte Suprema, o cambiar la Constitución para imponer una nueva reelección mediante truculencias en especial dañinas por lo desproporcionadas, o se trata de un error de cálculo político que al final puede obligar a Álvaro Uribe a rectificar, derrotado por la resistencia ciudadana y las exigencias de los poderes de los que en últimas depende su suerte y que ya han rechazado este nuevo disparate suyo.
Es indudable que esta nueva astucia de Álvaro Uribe y el grupito que lo rodea, termine como termine, también lesiona a Colombia por la inestabilidad que genera y la imagen que proyecta, y más cuando el riesgo de una profunda crisis económica aumenta en medio de la incapacidad oficial para enfrentarla. Frente a este otro desvarío de quien es capaz de sentirse El Mesías, aumentan quienes se preguntan: ¿qué límite no quebrantará cuando los colombianos reconozcan los verdaderos objetivos de sus ardides?

10.7.08

POR LA DEFENSA DE UN HOSPITAL UNIVERSITARIO PÚBLICO


Despepita Sincelejo
Sincelejo, Julio 10 de 2008

En contra de las pretensiones del Gobernador Jorge Barraza, de querer privatizar el Hospital Universitario de Sincelejo al entregarlo a un operador privado bajo el falaz argumento de que no es viable, se programo por parte del sindicato que opera dentro del centro hospitalario una marcha para rechazar la medida. La excusa para privatizar el mas grande Hospital publico de los sucreños es contra puesta por el estudio del sindicato que considera que el Hospital si es viable con los dineros que le entran para poder subsistir.

La idea de querer entregar el Hospital Universitario a un operador privado obedece a la lógica neoliberal de cercenar el derecho fundamental a la salud pública para convertirla en mercancía, en un negocio al servicio de los intereses del capital privado. Estos operadores privados solo buscan el lucro ofreciéndoles a los usuarios las peores condiciones de
atención.

De privatizarse el Único Hospital de cuarto nivel del departamento se estaría consumando un duro golpe a la salud de miles de sucreños. Con tan fatídica medida, el gobernador Jorge Barraza “sigue los lineamientos del presidente Uribe Vélez, empecinado en aplicar a rajatabla la Ley 100 de 1993, de la cual fue el ponente, como es de todos conocidos. La ley apunta a convertir el vital derecho a la salud en un rico filón para los especuladores de los grupos financieros, dueños hoy, en un inmenso porcentaje, de las ARS, las EPS y las IPS.” Ya le ocurrió al universitario de Barranquilla, Cartagena, Caldas, entre muchos más.

Los sucreños debemos de saber a que atenernos con la privatización del Hospital Universitario, pues ya la población que no está en capacidad de pagarles a las EPS privadas se está muriendo sin atención con la privatización del Hospital estarían corriendo la misma suerte.

En Despepita Sincelejo llamamos a todos los Sucreños, y a los que no lo son pero se sirven de la salud publica del Hospital, conformar una gran unidad que impida la liquidación del Hospital Universitario de Sincelejo, condenado la privatización por parte del presidente Uribe Vélez, el ministro de Protección Social y el gobernador, en un amplio frente patriótico en defensa de la salud pública, los derechos de los Colombianos y la soberanía nacional.



Contra la privatización del Hospital Universitario de Sincelejo

Contra la privatización de la Salud

Por la financiación adecuada de los centros públicos de salud y al servicio de los colombianos

7.7.08

DESACELERACIÓN + DESEMPLEO + INFLACIÓN: ¿AL BORDE DEL ABISMO?


Aurelio Suárez Montoya,

La Tarde, Pereira,

8 de julio de 2008


Una vez superada la emoción por las recientes noticias de orden público, el país debe mirar con atención el desplome de la economía que ya se viene manifestando. Uribe se refirió con preocupación al tema en reunión con los medios de comunicación y no es para menos; los indicadores recientes, incluso los proporcionados por el DANE, sobre la evolución reciente del ritmo de crecimiento, del empleo y de la inflación, son negativos. Más allá de los enunciados de los boletines de prensa, el análisis de la información, comparada con el último trimestre de 2007, induce a pensar que, de consolidarse la tendencia, viene una caída en picada de la actividad económica nacional no sólo causada por la crisis mundial sino amplificada por razones propias.
El Producto Interno Bruto (PIB) de un país es el valor de los bienes y servicios producidos con el concurso de los factores y recursos ubicados en él y su crecimiento sostenido muestra que la economía responde cada vez mejor a las demandas efectivas -también crecientes- de sus miembros y del exterior, creando así un círculo de prosperidad. En el capitalismo hay tanto ciclos de ascenso como de declive. En estos últimos, el PIB decae y los factores de producción, como la capacidad instalada de las industrias, la mano de obra, la generación y la utilización de la electricidad, la tierra, entre otros, se aprovechan en menor cantidad y viene la recesión. Los datos de los últimos meses inducen a pensar que cada vez está más cerca.
El uso de la capacidad instalada de la industria (máquinas, equipo, etc.) descendió, entre el primer trimestre de 2008 y el último de 2007, en 4,2%, la demanda general de electricidad, fuente de energía para la manufactura y los hogares, también lo hizo en 0,8% y se bajó la fabricación de automóviles, muebles, textiles y maderas. La producción industrial total cayó, entre los dos trimestres, -1,3%. La agricultura, teniendo en cuenta el sector cafetero, tan sólo creció, entre los dos últimos trimestres, en el 0,8% pero, si se excluye el café, disminuye al -2%. También la construcción, que tiene efecto de arrastre de la economía, presenta un menor número de obras nuevas y de áreas aprobadas bajo licencia y las transacciones inmobiliarias de compraventa bajaron -10%. El quebranto del comercio -que vio caer en el ese lapso sus ventas al -0,9% así como el del sector de los servicios se explican por lo sucedido en el conjunto. Las firmas financieras reportan incrementos en la cartera vencida en 25%.
El desempleo se comporta en consecuencia. En mayo de 2008, en las trece áreas metropolitanas, donde está la mayor demanda de ocupación, el porcentaje de desocupados entre la población activa fue el 11,8%; en tanto en abril fue el 11,5% y hace un año el 11,4%. La tendencia decreciente del desempleo parece revertirse y eso que aún no se contabilizan los despidos recientes en la industria automotriz y los de la confección, las flores y el banano. Estos últimos, que son exportadores netos, tienden a colapsar si lo que reciben por dólar exportado, como fruto de la revaluación del peso que bordea el 15% en el año, persiste o se acentúa; así no pueden cubrir el incremento de los costos causado por la altísima inflación.
Y, a propósito de la inflación, no se está frente al tipo común originado en excesos de demanda o de dinero en manos de los consumidores que no tiene respuesta en la oferta de bienes; es más grave, es una inflación de costos ocurrida en los mercados externos de materias primas, combustibles y alimentos que se transmite al interior, y en algunos casos se agranda, frente a la cual la política monetaria del Banco de la República no hace ni cosquillas. En junio ya sobró en más de dos puntos la previsión esperada para 2008, se “tragó” en la mitad el alza del salario mínimo prevista para 365 días y los márgenes de las empresas del campo y la ciudad son exiguos o negativos, se están esfumando el ahorro y la acumulación.
La economía no puede manipularse. Un gobierno que propicia el ingreso masivo de dólares devaluados para que capturen rentables empresas públicas y estratégicos recursos naturales a la barata y que se gasta lo logrado en tal bazar y mucho más, empeorando la inflación “importada”, se vuelve parte del problema y no de la solución, ahí recae la primera responsabilidad. La receta oficial, Seguridad + Confianza = Inversión + Empleo, se agotó, no se sostuvo, las vanidades por los grandes resultados fueron pasajeras, los supuestos méritos de la política económica eran efímeros, la realidad ahora es otra: Desaceleración + Desempleo + Inflación, una oportunidad para desechar el neoliberalismo su causa primera.

6.7.08

DARIO AZZELLINI Y EL NEGOCIO DE LA GUERRA EN COLOMBIA

Por: María Elena Ortiz Reinosa
Colaboradora Despepita Sincelejo
Sincelejo, Junio 6 de 2008

En el libro El negocio de la guerra, el investigador italiano Darío Azzellini, utiliza la denominación “Nuevas guerras” no a las que se dan entre países sino al interior de países o entre, por lo menos, un ejército regular y uno irregular. En entrevista acerca de este libro, dice Darío Azzellini, estas guerras que se presentan al interior de los países obedecen a “ciertas lógicas del neoliberalismo en el sentido de ganar ganancias”. Anteriormente el sentido de las guerras era cambiar las elites, nuevo control de las economías y/o introducir otro modelo de dominio económico o político. Pero ahora la guerra la hacen para perpetuarla. En ese sentido, la guerra misma se hace como un mecanismo de ganancias.

Colombia es un país que tipifica como ejemplo para las “nuevas guerras”. Durante los últimos años, anota Darío Azzellini, el pasaje de la agricultura pequeña y mediana a la agroindustria se hizo con una guerra. Si no, no hubiera sido posible expropiar a millones de campesinos de sus tierras y hacer una reforma agraria al revés, donde terratenientes y paramilitares se apropiaron de 6 millones de hectáreas de tierra. Esa es la única forma de desplazar a campesinos, indígenas y comunidades afros. Y en el sector industrial asesinando sindicalistas o presionándolos con amenazas.

Y aun que los paramilitares son parte integrante de la guerra, el Estado no pierde el control sobre ellos. Porque los grupos paramilitares colombianos se crearon por la responsabilidad del ejército o la policía en delitos contra los derechos humanos. Luego se montó el show de la supuesta desmovilización de los paramilitares, pero estaba coordinado, fomentado y controlado por el ejército y las autoridades colombianas. Los supuestos paramilitares desmovilizados aparecen en otras zonas de Colombia donde todavía se necesita el paramilitarismo como estrategia o como supuestos grupos rearmados o emergentes.

El papel de los Estados Unidos es fundamental en este tipo de guerra, también en el sentido de que ejercen y ponen en funcionamiento las famosas Compañías Militares de Guerra, o mercenarios que son lo mismo. Estas compañías están formadas generalmente por civiles que no pueden ser juzgados por la justicia militar. Tampoco por la justicia civil de los países en los que actúan, generando un campo de impunidad. La mayoría contratadas por el pentágono, en un negocio que maneja alrededor de 150 a 200 mil millones de dólares al año en el mundo.

Un ejemplo de cómo es el negocio de las Nuevas guerras y las CMG es el Plan Colombia, que lo hace Estados Unidos para financiar la guerra, imponiéndolo con el chantaje, y “gran parte del dinero nunca llega a Colombia, sólo cruza la calle del Pentágono, ya que enfrente están las sedes de muchas de las empresas privadas militares que van a “trabajar” a Colombia. Hay que destacar que mientras en las guerras clásicas los soldados tenían el interés de terminar la guerra, estas empresas no, porque sólo ganan si hay conflicto. Probablemente no actúen con el espíritu de terminar con esos conflictos porque perderían su trabajo”. De ahí el plan patriota de Uribe, y que el objetivo no es acabar a las FARC, por que se acabaría el negocio para los Gringos y quienes recogen de sus migajas. El caso de los tres norte americanos retenidos por la guerrilla de las FARC es un caso complicado de las CMG. “Una avioneta, prestada por el Pentágono a una empresa, sobrevolaba las zonas guerrilleras para pasar información de columnas y jefes guerrilleros al ejército y fue abatida. Se suponía que los estadounidenses eran de la empresa, pero luego se supo que eran de la CIA y que se usó a la empresa como pantalla.

Todas estas estructuras –Paramilitares, CMG y Estado- hacen parte del control social en el país, porque “tienen territorio o representan al Estado. Salvatore Mancuso, ex jefe paramilitar colombiano –quien fue extraditado el 15 de mayo último para ser juzgado en Estados Unidos-, dijo en una entrevista a RCN que controlaban congresistas y que, para llegar al cargo, tenían que acordar con ellos, si no, no recibían votos. Colombia es claramente un narco- Estado paramilitar. No controlan zonas sino que están en el Estado. Esto también explica los nexos con las empresas privadas”. En la zona bananera del país, multinacionales norte americanas, como la Chiquita Brands, pagaban un porcentaje por cajas de bananas a los paramilitares para la seguridad. También, otro jefe paramilitar, “Diego Murillo, alias Don Berna –también extraditado–, dijo que existían bajo los gobiernos y Estados que los llevaron a velar por la Justicia “con nuestros propios puños y nuestros propios medios. Si hablan de cárcel por lo que hicimos, todos ellos deben ir con nosotros”.